



Esta serie de fotografías nace de la curiosidad y la observación tranquila de Corella cuando cae la noche. Un paseo por sus calles vacías, luces cálidas, sombras largas y rincones que adquieren una nueva personalidad bajo la oscuridad.
A través de estas imágenes, quise capturar la atmósfera silenciosa y casi cinematográfica que tiene el pueblo cuando todo parece detenerse.
Una mirada más íntima y personal, lejos del ritmo del día.