
Buscar letras en el entorno urbano obliga a mirar la ciudad con otros ojos. El abecedario fotográfico surge de esa premisa: ver lo cotidiano desde una nueva perspectiva, donde una barandilla puede ser una “H” y una papelera vista desde arriba, una “D”.
A través de la fotografía, se construyó un alfabeto completo a partir de formas, sombras y estructuras encontradas en las calles. Más que una simple búsqueda tipográfica, fue un ejercicio de observación, paciencia y reinterpretación del paisaje urbano.
Una experiencia que entrena la mirada y demuestra cómo el diseño y la creatividad pueden estar escondidos en los lugares más inesperados, esperando a ser descubiertos.